La calabaza
es un vegetal muy fácil de cultivar y conrear, y con el que pueden
elaborarse una gran cantidad de platos y postres. De la misma manera,
existen muchas variedades de calabaza, de distintos
colores (naranja, verdes, rayadas...) y formas (redondas, alargadas,
etc.), pero a la hora de plantarlas el proceso a seguir es el mismo para
todas. La siembra de la calabaza se realiza en primavera:
a primeros de marzo, retrasándose a abril o mayo cuando el tiempo es
algo frío para evitar heladas y fríos que les perjudiquen. El terreno
óptimo deberá ser soleado y que mantenga la humedad. Asimismo, necesitarán una extensión considerable de tierra, ya que se desarrollan horizontalmente. Para que puedas hacerlo tú mismo, en unComo.com te explicamos paso a paso cómo cultivar calabazas.
Instrucciones
Necesitas
Antes que nada, debemos elegir si queremos plantar semillas o bien utilizar plántulas para
acelerar el proceso y adelantar la cosecha. Si optamos por esta segunda
opción, plantaremos las semillas en un semillero protegido y después de
las heladas de invierno las trasplantaremos, cuando ya estarán algo más
crecidas. El momento ideal de trasplantar las plántulas será cuando las
matas tengan dos o tres hojas.
En secano, el terreno debe prepararse con tiempo
suficiente para que se almacene el agua de lluvia, con un arado o azada.
Posteriormente deberemos dejar el terreno llano y libre de malas
hierbas.
La siembra de la calabaza se realiza en primavera: a primeros de marzo, retrasándose a abril o mayo cuando el tiempo es algo frío.
Si plantamos directamente sobre la tierra, introduciremos tan solo dos o tres semillas
en cada hueco, porque la mayor parte germinarán y en caso de que haya
demasiadas no dispondrán de suficiente fuerza para crecer y dar fruto.
Asimismo, deberemos dejar una distancia mínima de un metro y medio entre cada hueco de semillas, para dejarles suficiente espacio puesto que se desarrollan horizontalmente.
Asimismo, deberemos dejar una distancia mínima de un metro y medio entre cada hueco de semillas, para dejarles suficiente espacio puesto que se desarrollan horizontalmente.
Generalmente si la siembra se ha hecho después de un riego o
lluvia no vuelve a regarse más, hasta la formación del primer fruto.
Deberemos evitar que la planta de calabaza se quede sin agua, regándola
regularmente, controlando la humedad adecuada, pero prestando atención
también de que no quede encharcada, ya que entonces podrían pudrirse.
El tiempo que transcurre desde la siembra hasta la recolección de
la calabaza suele ser, según zonas, de unos cuatro meses; durante en
los meses de septiembre, octubre y noviembre, poco antes de las heladas
de invierno. Para recolectarlas, deberemos ver que los frutos han
cambiado de color y la piel ya está dura.
- Semillas de calabaza o plántulas
- Terreno soleado
- Agua
- Azada
- Si deseas conservar las calabazas durante un largo periodo de tiempo, las cortaremos con el pedúnculo o incluso con un trozo de tallo
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