La albahaca es una planta aromática muy común para plantar en casa y que puede utilizarse también en la cocina, por ejemplo para hacer salsa pesto. Y ¿qué mejor que usar albahaca fresca y cultivada por nosotros mismos? Es muy sencillo plantarla, tan solo es necesario ponerla donde reciba sol directo e ir regándola frecuentemente, lo que cabe tener en cuenta es que se trata de una planta anual, es decir que hay que plantarla de nuevo cada año. Una de las formas de plantación es hacer semilleros para después transplantarlas a una maceta o jardinera. En unComo.com te explicamos la mejor manera sobre cómo sembrar albahaca en casa.
Instrucciones
Las semillas para plantar podemos recogerlas en
otoño extrayéndolas de una planta adulta y guardándolas para la siembra
en una bolsa de papel, o bien comprándolas en un centro de horticultura o
jardinería.
La albahaca es una planta que no resiste las heladas, así que recomendamos plantarla a mediados o finales de primavera.
Para el semillero que nos servirá para sembrar albahaca en casa, se puede utilizar un recipiente de poca profundidad -entre 5 y 10 cms-, lleno de tierra fresca y abonada.
Las semillas se plantan a poca profundidad (1 cm)
haciendo agujeros con el dedo en la tierra, depositando dos o tres
semillas por agujero y cubriendo con tierra cuidadosamente, después se
debe regar con agua todo el semillero.
El semillero debe estar en una ventana, balcón o terraza para que reciba el sol directo, y debe regarse cada uno o dos días.
Las plántulas de albahaca brotan entre 10 y 15 dias
después de la plantación, y las podemos mantener allí hasta que tengan 6
hojas (unos 8 - 10 cms de altura).
El transplante debe hacerse en la mañana, antes de
que el semillero reciba el sol de lleno y antes de regar las plantas.
Hay que tener mucho cuidado con las plántulas de albahaca para no
estropear las raíces. Antes de transplantar, se debe tener una maceta
preparada (de unos 20 o 30 cm. de altura) con tierra abonada, seca y no
muy compactada.
En la maceta se hace un agujero con la mano o una pala de jardinería,
y se deposita la plántula, cuidando que las raíces no se doblen.
Después se agrega tierra hasta cubrir un poco el tallo, y se compacta un
poco la tierra apoyando las palmas de las manos cerca del tallo y
presionando suavemente.
Finalmente se debe regar abundantemente toda la
superficie de tierra. El riego de la albahaca deberá ser frecuente pero
en reducidas cantidades, es decir, que no quede encharcada.
Una vez crezca la planta de albahaca, tendremos hojas frescas desde principios de verano hasta mediados de otoño, y algunas veces incluso más.
- Las hojas de albahaca pierden la mayor parte de su perfume al poco tiempo de ser cortadas, así que arráncalas cuando vayas a usarlas.